Cuando tenía seis años fui internado en el Hospital de Niños para una cirugía. Durante mi estancia, mi mamá me acompañó prácticamente todas las noches.
Como es bien sabido, los hospitales son lugares donde las historias de fantasmas abundan y pues en este caso no fue la excepción.
Una noche, conversando con las enfermeras, contaban la historia de una monja que deambulaba por los pasillos del hospital. Era una monja que había muerto hace muchos años dentro del hospital y cuyo espíritu quedó atrapado en el edificio. Había cientos de relatos de personas a quienes se les aparecía "la monjita" y por lo general en las noches las personas tenían miedo de caminar solas por los pasillos.
Una noche, mi madre necesitaba ir al baño. En la parte antigua del Hospital de Niños circula mucho viento por los pasillos, y pues mi mamá decidió taparse la cabeza con un paño para según ella no resfriarse con las corrientes de aire.
Camino al baño, se topó a una señora de frente en el pasillo. La señora pegó un grito de susto, exclamó un "¡DEJE DE ASUSTARME!", dio media vuelta y salió corriendo. Mi madre continuó su camino hacia el baño y cuando regresó a la habitación me contó la historia.
En ese momento, en mi cerebro de niño de 6 años, había comprendido que la señora pensó que mi mamá era "la monjita". La historia me pareció graciosa y a la vez me dio un poco de pena por la pobre señora asustada.
En este momento, muchos años después, me he puesto a pensar que en la vida nosotros mismos hemos sido "el fantasma". Hemos herido, asustado, alejado a personas en nuestro camino y ni siquiera nos hemos dado cuenta.
Para la señora del pasillo, mi madre fue el fantasma y mi mamá ni siquiera lo supo.
Para nuestros seres queridos y allegados, nosotros también hemos sido el fantasma. Basta con escuchar una historia así para darnos cuenta que nosotros también podemos actuar mal, asustar y herir a otros, inclusive sin darnos cuenta. Pero aún así, siempre es bueno admitir nuestros errores y darnos cuenta cuando hemos sido nosotros mismos el fantasma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario