jueves, 13 de octubre de 2022

Un barco sin nombre


Marcelo siempre había padecido de asma, y una noche tuvo un ataque muy fuerte que lo mandó al hospital de niños.

Los doctores le dieron tratamiento pero le dijeron a su mamá que debían dejar a su hijo internado para realizarle varios exámenes y descartar un padecimiento más grave. El niño pasó la noche en el hospital, acompañado por su mamá. Al otro día su madre se tuvo que ir a trabajar. La familia de Marcelo no tenía muchos recursos económicos y consistía de su mamá y 2 hermanos más.
- "Marce, yo me tengo que ir a trabajar. Mañana te vengo a visitar un ratito."
- "Está bien ma, no pasa nada. Ve tranquila."

En la cama de la par estaba Tony, un niño que estaba recibiendo su tratamiento de quimioterapia. Tony era un niño de una familia muy acomodada, y su cama y su mesita siempre estaban llenos de juguetes. Tony notó que Marcelo se había quedado solo y decidió jugar con él un rato.

"Hola Marcelo. Yo te voy a prestar uno de mis juguetes para que te podás entretener. ¿Cuál querés?".

Marcelo no estaba acostumbrado a tener muchos juguetes alrededor suyo, pero le llamó la atención un hermoso barco azul con blanco y gris que Marcelo tenía en su cama.

- "Este es muy bonito. ¿Puedo jugar con él?".
- "Bueno, está bien. Yo te lo presto. Me lo cuidás muy bien, por que es mi juguete favorito. Me lo trajo mi papá de uno de sus viajes al extranjero y me dijo que cuando me pusiera mejor, me iba a llevar en un barco que es un millón de veces más grande que este. Este barco se llama Esperanza.  ¿Sabés que a los barcos se les pone nombre?."

- "Ah pues no, no lo sabía".
- "Mi papá me dijo que le pusiera un nombre. Ese fue el que se me ocurrió. Así es que cuando salga de acá, voy a ir conocer el océano y me voy a subir a un gran barco como este. Si vos querés, podés venir. Nada más tenés que traer el traje de baño y un abrigo, por que dicen que las noches en el mar se ponen frías también."

Marcelo no estaba acostumbrado a que alguno de sus amigos lo invitara a navegar en un barco gigante, pero de todos modos le dijo a Tony que sí, que estaba bien y que le iba a pedir permiso a su mamá cuando ella regresara a visitarlo.

"Bueno, tomá el barco. Te lo voy a prestar porque ahora vos sos mi amigo. Vamos a ser amigos para siempre y yo te voy a poder prestar mis juguetes cuando querás. Vos nada más tenés que cuidarlos mucho y no romperlos. Algo así como nuestra amistad."

Transcurrieron un par de días y Marcelo y Tony pasaron las horas jugando con los juguetes de Tony y fantaseando sobre lo que iban a hacer cuando salieran del hospital. Historias de combates en castillos, carreras de autos y viajes espaciales estaban a la orden del día.

Un día Marcelo despertó y notó que la cama de Tony estaba vacía. 
"Se lo habrán llevado para hacerle exámenes", asumió Marcelo. 

Cayó la tarde y comenzaron a llegar familiares de Tony a empacar todas las pertenencias lo que había en la cama y en la mesita del hospital.

La mamá de Tony tomó el barco. Se lo entregó a Marcelo y le dijo: 
"Marce, Tony me dijo que te diera esto y que te dejara dicho que él no te iba a poder acompañar en el viaje en barco, pero que si vos alguna vez te subís en uno de verdad, que te acordés de él. Que él siempre se iba a acordar de vos y que aún iban a ser amigos para siempre, pasara lo que pasara".

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