Mike comenzó a llegar a mi casa hace más de un año. Al principio se metía sigilosamente por una ventana y se comía parte de la comida de LEGO.
Varias veces lo descubrí durmiendo sobre una caja plástica cerca de la ventana por donde entraba. Para LEGO fue muy difícil dejar que Mike irrumpiera en la casa. Inclusive una vez se pelearon y LEGO terminó con una pata quebrada por un mordisco de Mike. LEGO quiso espantar a Mike, Mike dio vuelta para irse y LEGO lo atacó por la espalda. Yo fui testigo que LEGO fue quien lo atacó, defendiendo su casa. Mike hizo lo que la calle le había enseñado: defenderse.
Seguido del incidente, intentamos miles de soluciones para que Mike no entrara a la casa y se alejara de la comida que LEGO defendía a muerte. Nada funcionó.
Un día se me ocurrió una idea aún más sencilla: hacerle creer a Mike que era bienvenido a la casa, y hacerle ver a LEGO que Mike no era su enemigo, si no un gatito que necesitaba comida y un lugar donde vivir.
Después de esto, notamos que las cosas empezaron a cambiar poco a poco, lentamente. Cada vez que Mike se asomaba a la puerta, yo le decía a LEGO: "dejalo, es un amigo. Él solo quiere comida y una casita donde poder descansar".
Al día de hoy, todas las noches me siento en el sillón con LEGO a la par. Mike llega a la puerta, nos hace un "miau" prolongado y nos vuelve a ver. LEGO se alerta, pero después simplemente sigue en lo suyo. Yo voy a la puerta, le extiendo la mano y Mike se me restriega por todos lados. Inclusive me enseña su barriguita y se deja que le haga cosquillas.
Una vez me puse a pensar que a Mike nunca nadie le había hecho cariño y que él peleaba con todos los gatos y todas las personas porque así le enseñó la calle. Porque solo así aprendió a sobrevivir. Eso me partió el corazón.
Ahora todas las noches puedo ver en su cara unos ojos agradecidos conmigo y con LEGO, por abrirle la puerta de nuestro humilde hogar.
Al final de todo, la solución que ha prevalecido ha sido el cariño y el amor. Mike nos mordió muchas veces, pero nosotros tratamos de devolverle esos mordiscos con cariño y ahora nos viene a buscar para que juguemos con él.
La noche de hoy me voy a acostar un poco más tranquilo sabiendo que mientras yo viva, va a haber un par de gaticos a los cuales no les va a faltar comida ni una casita donde vivir.

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