Hace un año atrás, Teresa y Danilo se conocieron en el cumpleaños de Tomás. Ambos coincidieron en la mesa donde estaban los refrescos. Teresa quería hielo para su bebida y Danilo amablemente llenó el vaso de la chica con tres cubos de hielo. Después de cruzar las miradas, hablaron un par de minutos y cada quien tomó su camino. Doce meses después del encuentro, ambos volvieron a coincidir en el cumpleaños de Tomás. Esta vez Danilo se armó de valor e invitó a Teresa a ir por un café la semana próxima. Teresa aceptó la invitación, y Danilo, aún incrédulo con la respuesta, fijó día y hora: "Paso por vos el Sábado a las 5:00p.m.".
Danilo trabajaba en la carnicería de su padre. El turno comenzaba a las cinco de la mañana y terminaba por ahí a las tres de la tarde. Después de esto, Danilo iba a trabajar un segundo turno a una cadena extranjera de supermercados que recién había abierto en el pueblo. La familia de Danilo necesitaba dinero para cuidar al hermano de Danilo, quien era víctima que una condición que desde niño lo postró a un cama.
El deporte favorito de Danilo era el baloncesto. Desde niño soñó con ser jugador profesional y fichar para algún equipo profesional de los Estados Unidos. Su sueño fue frustrado gracias a la condición de su hermano: "hay que trabajar para comprar las medicinas y pagar el tratamiento de Roger", decía su madre. Danilo vivía su vida y trabajaba en función de mantener vivo a su hermanito.
Teresa, por su lado, nunca tuvo necesidades de dinero. Su padre era un reconocido comerciante de la zona que acostumbraba llenar de regalos a su esposa y a sus hijas. Teresa quería ser abogada, y su papá pagaba su carrera en una prestigiosa universidad de la capital.
El día de la cita, Danilo pasó por la casa de Teresa y fueron a una humilde cafetería del barrio. Danilo usaba el cabello largo y vestía con camisa negra, como era usual en él. Se presentó a la cita a como su sentido de la moda lo dictaba. Por otro lado, Teresa combinaba los colores que dictaba la moda en esa temporada y compraba su ropa en un prestigioso centro comercial de la capital. Además usaba un perfume encantador, que hacía que hombres y mujeres voltearan a ver la fuente de tan agradable olor.
Teresa se fijó en Danilo y quiso ser su novia. Danilo encantado le propuso que formalizaran la relación.
A Danilo le gustaba usar el cabello largo. Teresa nunca estuvo contenta con la idea y reiteradamente le preguntaba a Danilo que cuándo iba a ser el día en que se cortara el cabello. Danilo desviaba la conversación y respondía con un "un día de estos, Teresa, un día de estos".
Después de trabajar durante más de 12 horas diarias, Danilo asistía prácticamente todas las noches al gimnasio del barrio, a jugar baloncesto con sus amigos. Danilo era muy buen jugador y era admirado por todos los niños que asistían al gimnasio en las noches a jugar también. Era tan bueno, que inclusive un equipo de primera división de la liga de baloncesto de su país lo invitó a entrenar con ellos e intentó ficharlo. Pero entre las extensas jornadas laborales y su relación con Teresa, era muy poco el tiempo libre que quedaba para ir a entrenar. La invitación fue declinada.
Teresa nunca estuvo muy contenta con los partidos nocturnos de Danilo: "son pocas las horas que nos vemos al día", decía. Danilo quería mucho a Teresa, pero también necesitaba jugar al baloncesto para olvidarse de su cansada jornada laboral.
"Preferís al baloncesto que verme a mí", decía Teresa.
Teresa despertó un día y se dio cuenta que Danilo llevaba 5 días sin hablarle. Preguntó por él en la casa de sus padres, pero los señores no le dieron información sobre el paradero de Danilo. Un mes después de la última vez que hablaron, Teresa recibió un correo de Danilo:
"Hola Teresa. Te escribo para contarte que me vine a trabajar al extranjero. Un primo movió sus influencias y logró que me contratara el equipo del Miami Heat. ¡Por fin pude pisar una verdadera cancha de baloncesto!. Acá me han atendido muy bien y me han contratado para que les ayudara con la limpieza de las instalaciones deportivas. Inclusive algunas veces me envían a las casas de los jugadores para ayudarles con el mantenimiento de sus hogares. La paga es buena, y en unos meses podré ahorrar para comprar una moto y transportarme más fácilmente. También envío dinero a mi país y ayudo a mis padres para que se puedan cuidar a mi hermano y se puedan dar un lujo de vez en cuando. Espero que todo esté bien por allá y podás terminar con tus estudios y ser la abogada que siempre quisiste ser. Yo por mi parte, voy a cumplir mi sueño de estar en la planilla de un verdadero equipo de baloncesto. Que te vaya bien.".

No hay comentarios:
Publicar un comentario