martes, 28 de julio de 2009

Te llamo a las 8?

La situación es simple.
Principio de los años 90: El Internet aún no estaba presente en la mayoría de los hogares y pensar en teléfonos celulares era solo para personas con mucho dinero.
Entonces, cómo era que se comunicaba uno con alguna muchacha que le interesaba?

Pues bueno, mas o menos así:
Ud conocía a la chica. Hablaban un rato y llegaba el de pedir el número telefónico.
Y tenés teléfono?
Sip. Es el 555-5555
Ah, ok. Yo te llamo el Martes a las 8p.m.

Obviamente, el teléfono proporcionado era el de la casa. Nada de celular ni mensajes de texto. Y escribir un correo electrónico... bueno, no era una práctica común.

En eso llegaba la noche del martes. Ud ya había terminado sus quehaceres del día.
A las 7:55p.m. con el teléfono al frente y el corazón acelerado, comenzaba el momento de la verdad.
Ok, si, hoy es Martes.
Ya van a ser las 8p.m. No voy a llamar antes. Podría sonar muy desesperado.
Pero... habrá llegado María a la casa?
No sé quién me va a contestar.
Si me contesta la mamá? Que mal, no sé como se llama la mamá.
Si me contesta el papá? Uumm... O si me contesta algún hermano? Ojalá me toque ese hermano odioso y preguntón...
Saludo al que me conteste, o simplemente pido que me comuniquen con María?


Mientras todas estas reflexiones giraban en nuestra cabeza, ya eran las 8:05p.m.
Ok, bien. Estamos a tiempo.
Mejor me apuro. No vaya a pensar esta chica que soy un irresponsable y no cumplo mis promesas.
Pero... qué le digo? Qué hago si en un momento no tenemos de qué hablar?
Debo tener al menos un par de temas de qué hablar para cuando haya un silencio incómodo.
Política? No, no sé nada de política.
Religión? Bueno, tampoco sé mucho de eso.
Futbol? Mejor ahí improviso algo.


El camino que podía tomar la conversación telefónica podía pasar por muchos rumbos.
Desde un embarazoso "No, María no está. Quién le digo que la llamó?" hasta una noche de interminable conversación acerca de todos los temas de la vida...
Fuera como fuera, el aspecto de hacer una de esas llamadas representaba cierta adrenalina corriendo por nuestro cuerpo.

Ahora, cómo es que nos comunicamos en este tiempo con una muchacha que nos interesa? Pues para mí es algo un poco más impersonal.
Para comenzar, ud le pide a la chica el número de celular (el de la casa, jamás) o en su defecto, su dirección de correo electrónico para agregarla al Messenger, al Facebook, a MySpace, etc.
Agregarla al messenger o un simple mensaje de texto con un "Hola. Todo bien?" basta.
Si su mensaje es contestado, pues bien, se inicia la conversación. Si no, pues bueno, probablemente no están interesadas en nosotros.

Todo ese "planeamiento" previo desaparece. Y hay más tiempo para pensar qué hacer con la conversación.
Silencios incómodos? Pues no, simplemente es esperar a que se nos ocurra qué contestar al mensaje de texto o del messenger, mientras seguimos con nuestras labores.

Lástima, por que eran bien graciosas esas noches de llamadas telefónicas...

1 comentario:

Susana dijo...

Yo me acuerdo la vez que me llamo mi primer novio a mi casa, estaba toda la familia reunida precisamente donde estaba el teléfono, yo estaba hablando y mi familia me estaba haciendo ruidos y silvando... Que penaaa...
Gracias a Dios se inventaron los celulares